En esta entrega se repitirá director porque realmente vale la pena recomendarles otra película que nos regala el genial Luc Besson, una verdadera joya llamada: Angel-A (Angel-A, 2005). Un film que siempre me llamó la atención, por su estética, en blanco y negro, que le otorga una mixtura con el mundo del comic.
Por otro lado, París es
homenajeada y protagonista, se recorren los
sitios más importantes de la ciudad con excelentes tomas e imágenes, cabe destacar
que la atmósfera que genera el blanco y negro se genera una
visión novedosa (y hasta si requiere melancólica). También
repito a un actor: Jamel Bebbouze, el verdulero de Amélie, que aquí hace el
papel protagónico de André y como de costumbre en los films de Luc Besson la
mujer, Ángela (Rie Rasmussen), es la que tiene el rol de salvadora, de ángel.
Al plantear una trama lineal simple, sin retorcijones, nos encontramos con una película conmovedora, dulce, amena y atrapante. Besson no trata de sumergirnos en telarañas de mensajes o en diálogos complejos sino en palabras llanas y entendibles que nos llegan a lo más profundo del corazón y nos conmueven.
Al plantear una trama lineal simple, sin retorcijones, nos encontramos con una película conmovedora, dulce, amena y atrapante. Besson no trata de sumergirnos en telarañas de mensajes o en diálogos complejos sino en palabras llanas y entendibles que nos llegan a lo más profundo del corazón y nos conmueven.
Una pasadita por la trama con pequeñas observaciones
El film es una comedia (con un humor ácido) con tintes
románticos, de drama y de fantasía que muestra la desastrosa historia de André,
un hombre que está hasta el cuello de deudas y totalmente solo en París lo que
lo hace tomar la decisión de suicidarse. Pero cuando está por tirarse al río ve
a un costado a una mujer, Ángela (muy alta, flaca, rubia y bastante bonita),
que le gana de mano y se tira primero. El papel que cumplirá esta muchacha
luego de que André le haya salvado la vida es el de arreglarle la de él. A
medida que avanza el largometraje nos vamos dando cuenta rápidamente de las
intenciones y de hacía dónde apunta, también de las sutiles pistas que da
Besson para que no dudemos de que ella es un ángel. No importa mucho la
sorpresa en el espectador (desde mi modesto punto de vista, puedo estar
diciendo una burrada) sino el mensaje que da que es muy rico.
El lindo mensaje
Como escribí en el párrafo anterior el mensaje que da es muy
rico. Desde el comienzo se nos muestra a un ser totalmente devastado por las
deudas, la falta de amor propio y de los demás, mentiroso, que no puede generar
confianza en nadie y que desesperado por su situación y no tener ayuda decide
la dura determinación de suicidarse. Pero -como ya expuse en el argumento- es
“salvado” por Ángela quien ha caído del cielo para demostrarle que puede
cambiar, que puede ser mejor, que no es un hombre malo sino que le falta algo
tan importante como el amor y ella intentará que abrá los ojos y el corazón
para que lo acepte y se acepte. Claro que eso no es tan fácil de conseguir
señoritos y señoritas, hay una complicación y surge cuando ella le declara que
es un ángel, André, obviamente, no le cree, se le ríe en la cara y le pide
pruebas, entonces aparece el tema de la fe ¿cómo un ser que no se quiere, que
perdió el amor a la vida va a creer que un ángel desea ayudarlo? ¡Justo a él!
En sí, es una situación muy límite la que transcurre André para lograr una
mirada interior positiva de él, pero podría tomarse esta elección más suavemente como esos momentos en que uno desea que la tierra lo trague por la decepción y la desesperanza en sí.
Para concluir, les recomiendo que miren esta película, bajenla de por ahí y sepan que van a disfrutar de una hora y pico de ternura y de un mensaje esperanzador de amor propio, humano y angelical.
Para concluir, les recomiendo que miren esta película, bajenla de por ahí y sepan que van a disfrutar de una hora y pico de ternura y de un mensaje esperanzador de amor propio, humano y angelical.